Todavía se están recuperando del trajín de las Navidades. Nunca imaginaron que, en el pequeño local que abrieron en Madrid el pasado verano, de manera discreta y cerca de la plaza de toros de Las Ventas, se formarían largas colas para comprar el que se ha convertido en el producto estrella de La Charcuterie: el paté en croûte. Detrás de este éxito está una familia francesa: Dori Benito, nacida en Salamanca y afincada en París desde hace varias décadas; Guillaume Bergerot; y su hijo Víctor Bergerot, de 27 años, que dejó su profesión de bombero para dedicarse a la cocina. Víctor estudió en la Escuela de Hostelería de París y ha trabajado en restaurantes de renombre, como Le Bistroman y Allégorie. A esta aventura se suma también su amigo y maestro pastelero Julien Germain, que soñaba con trabajar en España. Juntos elaboran, en un pequeño obrador a la vista de clientes y comensales, todos los productos que exhiben en un mostrador de lo más apetecible, y que se pueden degustar en el local o comprar para llevar. Aunque La Charcuterie no es un restaurante, sí cuenta con mesas en la entrada con capacidad para 15 comensales.
Pero esta historia no hubiera sido posible si los padres no hubieran decidido dar un cambio a sus vidas. Guillaume Bergerot tenía una empresa de plásticos, que vendió en 2023. Fue entonces cuando decidió hacer algo que siempre había deseado: un curso de charcutería. Se inscribió en la escuela de restauración de cocina, pastelería, panadería y charcutería Ceproc, en París. “Si quería dedicarme a este negocio, tenía que tener la formación necesaria, porque lo que no queríamos era…
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